El pasado 29 de abril, tres días antes de nuestro 2 de mayo,  la Comunidad de Madrid vivió un día especialmente triste que no se merecen los madrileños. Fue la primera comparecencia de nuestra presidenta desde que se suspendiera la actividad parlamentaria el 10 de marzo. Dada la gravedad de la situación era, de facto, un debate sobre el estado de la región. Pero Isabel Díaz Ayuso no quería debatir y aportar propuestas, esperanzas, al menos diagnósticos: quería salir del pleno siendo noticia nacional y lo consiguió.

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