Quien Mucho Abarca: Quien Mucho Abarca

“¿Tu unidad? No, la unidad; y ven conmigo a buscarla”, artículo en @cuartopoder

El sábado por la noche, a la salida de Vistalegre me encontré con Alberto Pradilla, periodista de Gara en Madrid. Me dijo una de las cosas que había puesto en su crónica del día: que todo el mundo coreaba la palabra “unidad” pero que no significaba lo mismo para todos. Llevaba razón. La unidad es un valor hermoso, pero polisémico.

El Congreso del Partido Popular fue una exhibición de un tipo de unidad, la unidad de un partido uno, grande y, concedámoslo, libre. La única cuestión (extremadamente menor) cuyo debate no se pudo eliminar ex ante fue resuelta de acuerdo con la voluntad del líder entre tímidas protestas por un supuesto. La unidad del PP consiste en el alineamiento tras el líder, el que sea, el que toque, Aznar, Rajoy o Fraga sin que haya cuestión política o criminal que permita encontrar más debates que en la más férrea dictadura en que se pueda pensar.

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Chamberí, año 14 después de Aguirre (artículo en El País)

En plena campaña electoral de 2013, Álvarez del Manzano y el Ruiz-Gallardón pusieron la primera piedra de las obras del que Gallardón bautizó como el futuro Retiro 2: un gran parque en Chamberí. Terminó la campaña electoral y llegó la elección de Esperanza Aguirre, tamayazo mediante. Y la mitad del prometido parque se convirtió en unas instalaciones de golf sin licencia que apenas unas decenas de personas podían usar a la vez.

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¿Podemos recuperar la ilusión?

El jueves, a la salida del pleno de la Asamblea de Madrid, tomaba unas cañas con algunos compañeros. Unos señores de una mesa del bar se dieron cuenta de que éramos de Podemos y nos preguntaron por Vistalegre, las divisiones…  Es algo que pasa bastante a menudo: quienes nos conocen o reconocen nos comentan preocupados lo que perciben como una división demasiado agria.

Justo antes, yendo hacia el bar. Un compañero (actualmente consejero ciudadano de Madrid por la candidatura que ganó la Asamblea madrileña) y yo comentábamos que cada uno de nosotros dos había sacado más votos en las elecciones madrileñas al consejo ciudadano autonómico que Albert Rivera en toda España para liderar Ciudadanos. En el caso de Albert Rivera esos votos fueron suficientes para arrasar en su elección. En el mío fueron insuficiente para ser uno de los 34 consejeros madrileños. Ese brutal dato refleja una de las principales conquistas de Podemos: que hay cientos de miles de españoles que hacen Podemos suyo, que quieren tomar decisiones porque saben que es la herramienta que tiene nuestro pueblo para conquistar derechos, libertades, soberanía y democracia.

¿El peaje es la bronca en público? No. Hay formas que hemos tenido en los últimos meses que también serían muy nocivas si se escondieran al resto de la ciudadanía. El problema de hacer pública una mala digestión de la diversidad no es que sea pública sino que haya mala digestión de la diversidad.

Podemos se juega mucho en las votaciones que empiezan hoy. Hay divergencias en lo político pero también las hay en la gestión de la convivencia entre distintos.

Apoyo los documentos y la lista de Recuperar la Ilusión e Íñigo Errejón por muchas razones: creo que la propuesta política que hacemos mantiene la esencia de lo que desconcertó a la vieja política del turno bipartidista y abrió una grieta que nos permitió saber que podíamos ganar convirtiendo a la mayoría social en mayoría política, la esencia de lo que nos puso al frente de los principales ayuntamientos de España. La lógica de la transversalidad, que es radical y revolucionaria, en cuanto que rompe de raíz con la política que dio el poder a las élites que han destrozado este país.

Pero también creo que es un equipo humano que ha sabido entender que Podemos lo vamos a construir entre muchísimos diversos o no habrá Podemos. Seguro que ha sido un aprendizaje complicado durante el cual ha habido errores. Pero creo que hoy se puede observar que gente de distinta procedencia, que hace no mucho no habríamos sido identificados como unidad interna estamos juntos y con mucho gusto. Esa lógica tiene que empapar a Podemos y no la vieja uniformidad que va entendiendo como traición intolerable toda disonancia.

Es obvio que hemos cometido errores. Pero sí creo que hay cierta coherencia en la pluralidad de gente que nos hemos incorporado a lo que podemos caricaturizar como errejonismo mientras en otros ámbitos aparece un cierto goteo hacia fuera que entiende como ajena a la cultura política que debe regir en Podemos la lógica del equipo que diseñó y ejecutó la funesta campaña de Nochebuena #ÍñigoAsíNo (una campaña de ataque a un compañero insólita en la política española y que supuestamente respondía a que Errejón había osado discrepar respetuosamente de una decisión basada en que quien apoye listas que no ganan tiene que ser relevado). Más allá de las bellas palabras (la fraternidad y la unidad no es performativa: no se es fraterno o unitario por decir mucho fraternidad y unidad sino por ser respetuoso, buen compañero e incluso cariñoso sobre todo con quien no está al lado de uno) ha habido una tendencia que se ha concretado reiteradamente y cuyo último episodio ha protagonizado Carolina Bescansa, apenas unas semanas después de apoyar públicamente la propuesta de Pablo Iglesias y Echenique para este Vistalegre 2.

No quiero decir con esto que el Podemos del día después tenga que ser Recuperar la Ilusión y nadie más sino todo lo contrario. Que además de necesitar los análisis políticos correctos y la organización más democrática y diversa Podemos se juega estos días entender que todos constituimos Podemos, que las diferencias (que las hay) en ningún caso nos hacen incompatibles. Por eso es muy sano que podamos votar unos documentos y lista de Recuperar la Ilusión e Íñigo Errejón y una secretaría general de Pablo Iglesias y, en esa lógica no debería haber ningún problema en que unos, otros, otros más y muchísima gente no ubicada en la lógica actual compartamos riendas y, sobre todo, recuperemos el compañerismo y la fraternidad no como un mantra sino como una ética de lo colectivo.

Plantear que sólo se puede dirigir con los documentos y equipos propios es augurar direcciones monolíticas y excluyentes y eso no sólo es indeseable: es que además sería el camino antagónico al que hará que Podemos crezca y gane.

Voy a votar los documentos y candidatura de Recuperar la Ilusión. Espero que ganen porque creo que son los mejores para Podemos y para nuestro país. Y tengo clarísimo que eso sólo servirá si reconocemos que Podemos es extremadamente plural y que la diversidad se hace construyendo partido con quien no piensa exactamente igual y que, quizás precisamente por eso, es un compañero imprescindible al que no tengo que someter sino sumar. Eso va a ser lo más importante el día después y por eso también haremos todo el esfuerzo posible.

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Podemos, IU y el respeto mutuo

Ayer se presentaron los documentos político, organizativo, ético y de igualdad de “Recuperar la ilusión” (aka: el errejonismo) para el proceso de Vistalegre 2 en que anda Podemos. Una de las cuestiones en las que más se han centrado los medios de comunicación ha sido en este párrafo del documento organizativo:

“6. Los acuerdos de la Asamblea Ciudadana Estatal se adoptarán por mayoría simple, excepto en los casos de disolución del partido, modificación de su nombre, composición, ámbito, naturaleza y cualquier proceso de fusión orgánica con otras fuerzas políticas, para lo cual se requieren mayorías cualificadas de dos tercios de las personas inscritas, que serán también requeridas para aquellos otros que estatutaria y reglamentariamente se determinen o que la ley pudiera obligar.”

El titular en casi todos los medios es Íñigo Errejón blinda a Podemos ante una fusión con IU pese a que en realidad lo que hace el documento es pedir mayorías cualificadas para todas las decisiones que afecten esencialmente a la naturaleza de Podemos, no sólo una potencial fusión. Tan razonable es la propuesta en sí que inmediatamente vimos a Juan Carlos Monedero proponer exactamente lo mismo y a Pablo Iglesias y Alberto Garzón dejar constancia de que tal fusión no está en el horizonte de ninguno de los dos. Cualquiera que conozca un poco ambas fuerzas sabe que la defensa de sus autonomías es una cuestión de mutuo respeto pues la militancia de ambas la desea y en todo caso pedir mayorías cualificadas para decisiones esenciales no es un blindaje contra nadie sino algo bastante habitual en cualquier organización o incluso en las constituciones estatales. Resumía lo aparentemente obvio Pablo Echenique: el horizonte de la fusión entre Podemos e IU no es que no esté en la cabeza de Íñigo Errejón, es que es algo que  nadie en Podemos ni en el planeta Tierra jamás se había planteado”

No debería haber polémica, pues. Sin embargo, al leer a Alberto Garzón sobre esta cuestión que “no parece coherente insultar una y otra vez a quien comparte tu proyecto” veo que permanece latente una sensación de mutua falta de respeto que sinceramente creí más que superada.

Como es sabido yo fui militante de IU durante 20 años. Llegó un momento en que tuve claro que mi proyecto político era Podemos pero no por ello dejo de estar orgulloso de esos veinte años y, sobre todo, no he dejado de querer a IU no sólo por seguir habiendo en IU amigas y amigos con quienes mantengo intacto el afecto sino porque es una parte importantísima de mi vida. Por ello me dolieron cuando efectivamente (y a diferencia de ahora) hubo intercambio de insultos de dirigentes de Podemos a IU y de IU a Podemos.

Siendo militante de IU me dolió aquel “Podemos no va a ser la UCI de ningún partido del régimen del 78‘” de Juan Carlos Monedero. Pero ya estando con Podemos también me dolieron más palabras contra ese pedazo de mí que fue IU. Todo el mundo recuerda aquel verano en que Pablo Iglesias reaccionó con especial virulencia a las llamadas de unidad con IU (aquel famoso “cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada o aquel pitufo gruñón de un par de semanas después). Por cierto, Pablo Iglesias reconoció que aquello fue un error, algo poco habitual en un dirigente político y eso le honra mucho.

Sería injusto cerrar ahí los recuerdos de ataques recíprocos entre Podemos e IU. En la campaña de las elecciones de 2015 IU fue especialmente dur  a (supongo que por cálculos electorales) con Podemos. Se avisó del “peligro de un crecimiento del fascismo en España si ganan PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos ya que estos partidos seguirán obedeciendo los postulados de la Troika”, se acusó a Podemos de renunciar a los principios y de estar “bendecido por Rosell, el presidente de la CEOE” y de defender “la OTAN, el libre mercado en el sector eléctrico, en manos del régimen desde el franquismo. Ha alabado la Constitución del 78.” Todo ello, obviamente, también dolía aunque se llevara con discreción.

Rescatar todas estas declaraciones es relevante por aclarar dos cosas, ambas bastante positivas.

La primera es que felizmente esa falta mutua de respeto terminó en 2015. Es imposible encontrar declaraciones de este tenor después de las elecciones de diciembre de 2015 ni desde Podemos ni desde IU. Ya no hay intercambio de insultos ni habitual ni esporádicamente. Y eso no es sólo un alivio, es una buenísima noticia.

La segunda es que, contra la caricatura, de quien es imposible encontrar una falta de respeto hacia IU es de Íñigo Errejón y de quienes se alinean (nos alineamos) con sus tesis, que defendemos legítimamente un proyecto transversal cuya identidad no cuelgue de la izquierda sino del pueblo; y que para ello no entienda la unidad popular como la unidad de la izquierda sin que ello suponga expulsar a la izquierda de la unidad popular sino entender ésta de una forma mucho más amplia.

Quizás en este caso sí cobre sentido la otra caricatura de Íñigo Errejón, la de la supuesta moderación, pues efectivamente lejos de ser quien más agresivamente se ha pronunciado con IU es uno de quienes más prudente y moderadamente se ha referido siempre a IU: tanto en la reivindicación de la autonomía de ambos proyectos (que la ha defendido como todos pero sin que se le pueda encontrar una falta de respeto al otro) como en la defensa de la alianza electoral el 26J, que defendió como defendimos muchísimos.

Cabe pues, si queremos debatir honestamente, reconducir el debate: no hay insultos sino una normal y ampliamente compartida autonomía entre dos organizaciones que no comparten estrategia pero sí la oposición al saqueo al que las élites políticas y económicas de nuestro país han sometido a su pueblo y por tanto están llamadas a encontrarse muchas veces. Salvo que alguien sí crea que hay que caminar hacia una fusión.

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Podemos y los mimbres de la unidad (artículo en CuartoPoder.es

Que el debate que tiene ante sí Podemos es un debate de importancia capital para el país es una obviedad que no merece ser reiterada. Por eso los agentes del poder  intentan dinamitarlo con fábulas de terror que alguien se inventa para atacar a Podemos.

Hay dos riesgos que podrían evitar que Podemos tenga ese gran debate colectivo que necesita y para el que están los procesos congresuales. Uno ha sido transitado demasiadas veces rebajando el debate político a una pelea tóxica y tendente a los ataques personales que hace imposible la deliberación necesariamente racional y sosegada. Creo que de ese grave riesgo fue consciente todo el mundo las pasadas navidades y, salvo francotiradores que dictan filtraciones mediáticas nocivas, las últimas semanas hemos asistido a constantes llamamientos a la unidad (a veces en boca de estruendosos pirómanos hasta ayer mismo) como máximo objetivo de la asamblea ciudadana. Pero esa sacralización de una unidad en abstracto supone otro riesgo: sería tentador evitar los debates políticos y organizativos y alcanzar unos acuerdos, que tendrían que ser en el reparto del pastel, dado que sobre lo sustantivo se pasaría de puntillas. Ello sería contraproducente para la propia unidad conseguida, dado que los debates evitados seguirían latentes.

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Zinedine, el tibio

Hace unos días Zidane cumplió un año como entrenador del Madrid. Lo celebró dejando en el banquillo a Benzema y en la grada a Cristiano Ronaldo, a quien ningún entrenador se había atrevido siquiera a dejarle descansar diez minutos cuando un partido estuviera sentenciado. Ganó 3-0 al estupendo Sevilla de este año jugando con chavales jóvenes, recuperando a James Rodríguez (el primer gran fichaje de Florentino Pérez al que un entrenador se atreve a dejar sistemáticamente en el banquillo por bajo rendimiento) y demostrando inmensa inteligencia táctica y personalidad sin necesidad de alaridos ni estridencias. Probablemente después hizo una rueda de prensa pero nadie la recuerda porque no necesitó hacer en ella nada llamativo: su trabajo no es darse golpes de pecho para la foto sino que su equipo gane partidos y eso ya lo había hecho.

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[VÍDEO] Intervención sobre Cisneros y España

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Lo que sobra

Podemos no es el primer lugar en el que he militado. Me siento muy orgulloso de mis años de militancia en Izquierda Unida. De esos veinte años me he llevado muchísimas experiencias tremendamente valiosas, un montón de conocidos que son ejemplo de generosidad (algunos en años donde la militancia se pagaba durísima) y también un pequeño puñado de aprendizajes agrios.

Llegó un momento en que aprendí que había algún que otro compañero que sobraba: el ejemplo nítido era José Antonio Moral Santín, quien usó una organización digna, su Historia, su militancia y su electorado para apuntalar la trama que gobernaba en la Comunidad de Madrid, en cuya cima estaban el PP, Cajamadrid-Bankia y las principales constructoras. La mafia, efectivamente, había metido una pata en una organización dignísima hasta mover los hilos en una de sus principales federaciones y la alianza con el PP y su pesebre mediático se usaba también para intentar destrozar a quien osara discutir su poder.

Por supuesto, contra los que sobran se lucha, en primer lugar, señalando sus nombres y apellidos, explicando sus complicidades sin abstracciones ni generalidades, sabiendo que ello conllevaría amenazas y coacciones, pero de eso va la lucha por la emancipación.

He intentado contar ese aprendizaje a muchos compañeros que no tienen la misma mochila de militancia. Porque una de las cosas que enseña es a relativizar las discrepancias políticas que hay en Podemos. Digámoslo claro: en Podemos hay diferencias políticas pero está por ser descubierto quien esté trabajando políticamente y personalmente para quienes saquean el país. Esos sobrarían; no habiéndolos no sobra nadie.

No me gusta escribir sobre Izquierda Unida, sobre todo por el temor que tengo a incomodar a compañeros estupendos que no hicieron la misma reflexión política que hicimos otros que compartimos los cimientos políticos de Podemos. Pero, en primer lugar, esto que cuento ya no sucede en IU (felizmente supieron arrancar su organización de las garras de la trama) y, sobre todo, creo que es muy necesario contarlo a más gente a raíz de la forma en la que hay quien está interpretando la discrepancia y el debate.

Me ha hecho decidirme un artículo en el que se mencionaba a “los que sobran” en Podemos a través de una fórmula genérica, sin dar nombres, extendiendo la sospecha obviamente sobre cualquiera que no comparta el diagnóstico del autor. Pero lo podrían haber hecho otros comentarios más o menos escondidos, la forma de responder a la discrepancia por dirigentes locales o autonómicos, incluso algún arranque más bien infantil o alguna filtración a medios de comunicación sobre lo que debe suceder con quien defienda posiciones propias. 

En Podemos hay una diversidad política que enriquece puesto que es la diversidad de una parte de quienes se oponen al saqueo. Si alguien cree que tenemos dentro cómplices del saqueo tiene la obligación moral y política de señalarlo sin abstracciones. A partir de esa constatación lo que falta es entender que por complejas que sean las diferencias e incluso la gestión personal y afectiva de las mismas, son diferencias políticas entre compañeros de pelea por un país más democrático. Y por tanto lo que falta es una gestión de la diversidad que la incorpore con los mecanismos más democráticos y fraternos posibles.

Lo que sobra, lo único que sobra, es la actitud de sospecha con el  que no comparte todo con uno. Porque la consecuencia lógica de pensar que hay compañeros que sobran es que cuando se gana se intenta que estén fuera: nada más lejos de la ética colectiva que necesitamos para el día siguiente de Vistalegre 2.

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El Podemos que necesita el país

Uno de los consensos más repetidos en Podemos al abrirse los debates de Vistalegre  2 es la necesidad de que los debates sean fraternales, que sean realmente debates entre compañeros y compañeras, no un ‘campo de batalla‘ sino la construcción colectiva del mejor Podemos para conseguir el cambio en el país.

Ello no se traduce sólo en que tengamos formas amables en el debate que huyan del menosprecio y la caricatura de quien no comparte todo con uno y que entiendan que discrepar, no compartir posiciones e incluso competir en procesos democráticos no sitúa a nadie como enemigo, rebelde, desleal ni ninguno de esos epítetos con los que los enemigos de Podemos quieren que nos miremos. Esa predisposición ética es necesaria pero no suficiente.

La votación que se abre hoy sobre cómo sea  Vistalegre 2 también sitúa el marco de las relaciones entre compañeros tanto al diseñar cómo se relaciona el voto de la gente con los órganos de dirección (sistema electoral más o menos proporcional) como al plantear la relación entre documentos y dirección elegida. Lejos de ser cuestiones burocráticas son cuestiones políticas claves que explican cómo entendemos la pluralidad de Podemos y a partir de ahí cómo construiremos el partido que va a devolver el país a la gente.

Uno puede entender la defensa instrumental de un sistema mayoritario (explícito como en Vistalegre I o disimulado como el llamado DesBorda) si se considera que las diferencias entre compañeros son tan abismales que es imprescindible una mayoría clara porque el mestizaje es imposible. Observé Vistalegre I desde fuera de Podemos pero entonces consideraba un error el sistema elegido, que de facto excluía a Anticapitalistas por dos cosas: primero porque incluso desde la discrepancia (no sideral, sino la sutil discrepancia que puede haber entre compañeros que comparten lo sustancial) es evidente que Anticapitalistas es una parte esencial del proyecto de Podemos y no sólo no debe ser excluida sino que su peso en Podemos debe ser su peso en la dirección de Podemos porque eso hace mejor y más fuerte a Podemos; en segundo lugar porque arrinconar a una parte (Anticapitalistas en ese caso) lo que consigue no es diluir esa parte sino consolidarla como una suerte de oposición interna cohesionada: precisamente lo que todo el mundo dice querer evitar en el Podemos que salga de Vistalegre 2.

Por eso creo que es fundamental que se apueste por un sistema que dé a cada posición política el peso orgánico que tenga entre los inscritos. Por eso me parece un error el sesgo mayoritario de la propuesta presentada por Pablo Echenique,  me parece una pena que no haya sido posible el acuerdo entre las propuestas de Recuperar la ilusión  y Podemos en movimiento y espero que ello no lleve a una división de voto que evite que un sistema proporcional aunque éste fuera una preferencia mayoritaria.

También creo que define bastante cómo consideramos la pluralidad interna en Podemos la forma de votar documentos y dirección. El argumento dado para vincular documentos a una candidatura de personas apela a la necesidad de que una dirección tenga que estar cómodacon la  política aprobada. Esto es lo que sucede en las elecciones generales, en las que votas a una gente que llega con el programa electoral debajo del brazo.  Obviamente no tendría sentido que Pablo Iglesias fuera presidente con el programa de Rajoy porque defienden proyectos políticos contrapuestos, uno para devolver el país a nuestro pueblo y otro para robárselo y ponerlo al servicio de las élites. Pero esas no son las diferencias que hay en Podemos. Si consideramos, de nuevo, la pluralidad de forma fraterna y entre compañeros convendremos que es imposible que un proyecto político mayoritario entre nuestra gente sea incompatible con ninguno de nuestros futuros dirigentes. Además, de nuevo, si aspiramos a una dirección plural en la que estén representadas las distintas posiciones que hay en Podemos necesariamente en esa dirección habrá gente con distintas posiciones: o seguimos instalados en el todo o nada, conmigo o contra mí y en la lógica representativa o asumimos con compañerismo el ‘mandar obedeciendo’, esto es, que no necesariamente se gobierne desde la pura voluntad del dirigente sino que éste se somete a la voluntad colectiva, que, además, no resultará antagónica entre compañeros y compañeras.

Por estas razones, entre otras, la votación que se abre hoy es importantísima,  pues marca la lógica de la diversidad con la que se gobernará Podemos y con la que se dirigirá Podemos al país.

Por estas y otras razones votaré la propuesta de Recuperar la ilusión en http:/participa.podemos.info

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Pregunta en la Asamblea de Madrid sobre el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica

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