Quien Mucho Abarca: Quien Mucho Abarca

Zinedine, el tibio

Hace unos días Zidane cumplió un año como entrenador del Madrid. Lo celebró dejando en el banquillo a Benzema y en la grada a Cristiano Ronaldo, a quien ningún entrenador se había atrevido siquiera a dejarle descansar diez minutos cuando un partido estuviera sentenciado. Ganó 3-0 al estupendo Sevilla de este año jugando con chavales jóvenes, recuperando a James Rodríguez (el primer gran fichaje de Florentino Pérez al que un entrenador se atreve a dejar sistemáticamente en el banquillo por bajo rendimiento) y demostrando inmensa inteligencia táctica y personalidad sin necesidad de alaridos ni estridencias. Probablemente después hizo una rueda de prensa pero nadie la recuerda porque no necesitó hacer en ella nada llamativo: su trabajo no es darse golpes de pecho para la foto sino que su equipo gane partidos y eso ya lo había hecho.

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[VÍDEO] Intervención sobre Cisneros y España

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Lo que sobra

Podemos no es el primer lugar en el que he militado. Me siento muy orgulloso de mis años de militancia en Izquierda Unida. De esos veinte años me he llevado muchísimas experiencias tremendamente valiosas, un montón de conocidos que son ejemplo de generosidad (algunos en años donde la militancia se pagaba durísima) y también un pequeño puñado de aprendizajes agrios.

Llegó un momento en que aprendí que había algún que otro compañero que sobraba: el ejemplo nítido era José Antonio Moral Santín, quien usó una organización digna, su Historia, su militancia y su electorado para apuntalar la trama que gobernaba en la Comunidad de Madrid, en cuya cima estaban el PP, Cajamadrid-Bankia y las principales constructoras. La mafia, efectivamente, había metido una pata en una organización dignísima hasta mover los hilos en una de sus principales federaciones y la alianza con el PP y su pesebre mediático se usaba también para intentar destrozar a quien osara discutir su poder.

Por supuesto, contra los que sobran se lucha, en primer lugar, señalando sus nombres y apellidos, explicando sus complicidades sin abstracciones ni generalidades, sabiendo que ello conllevaría amenazas y coacciones, pero de eso va la lucha por la emancipación.

He intentado contar ese aprendizaje a muchos compañeros que no tienen la misma mochila de militancia. Porque una de las cosas que enseña es a relativizar las discrepancias políticas que hay en Podemos. Digámoslo claro: en Podemos hay diferencias políticas pero está por ser descubierto quien esté trabajando políticamente y personalmente para quienes saquean el país. Esos sobrarían; no habiéndolos no sobra nadie.

No me gusta escribir sobre Izquierda Unida, sobre todo por el temor que tengo a incomodar a compañeros estupendos que no hicieron la misma reflexión política que hicimos otros que compartimos los cimientos políticos de Podemos. Pero, en primer lugar, esto que cuento ya no sucede en IU (felizmente supieron arrancar su organización de las garras de la trama) y, sobre todo, creo que es muy necesario contarlo a más gente a raíz de la forma en la que hay quien está interpretando la discrepancia y el debate.

Me ha hecho decidirme un artículo en el que se mencionaba a “los que sobran” en Podemos a través de una fórmula genérica, sin dar nombres, extendiendo la sospecha obviamente sobre cualquiera que no comparta el diagnóstico del autor. Pero lo podrían haber hecho otros comentarios más o menos escondidos, la forma de responder a la discrepancia por dirigentes locales o autonómicos, incluso algún arranque más bien infantil o alguna filtración a medios de comunicación sobre lo que debe suceder con quien defienda posiciones propias. 

En Podemos hay una diversidad política que enriquece puesto que es la diversidad de una parte de quienes se oponen al saqueo. Si alguien cree que tenemos dentro cómplices del saqueo tiene la obligación moral y política de señalarlo sin abstracciones. A partir de esa constatación lo que falta es entender que por complejas que sean las diferencias e incluso la gestión personal y afectiva de las mismas, son diferencias políticas entre compañeros de pelea por un país más democrático. Y por tanto lo que falta es una gestión de la diversidad que la incorpore con los mecanismos más democráticos y fraternos posibles.

Lo que sobra, lo único que sobra, es la actitud de sospecha con el  que no comparte todo con uno. Porque la consecuencia lógica de pensar que hay compañeros que sobran es que cuando se gana se intenta que estén fuera: nada más lejos de la ética colectiva que necesitamos para el día siguiente de Vistalegre 2.

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El Podemos que necesita el país

Uno de los consensos más repetidos en Podemos al abrirse los debates de Vistalegre  2 es la necesidad de que los debates sean fraternales, que sean realmente debates entre compañeros y compañeras, no un ‘campo de batalla‘ sino la construcción colectiva del mejor Podemos para conseguir el cambio en el país.

Ello no se traduce sólo en que tengamos formas amables en el debate que huyan del menosprecio y la caricatura de quien no comparte todo con uno y que entiendan que discrepar, no compartir posiciones e incluso competir en procesos democráticos no sitúa a nadie como enemigo, rebelde, desleal ni ninguno de esos epítetos con los que los enemigos de Podemos quieren que nos miremos. Esa predisposición ética es necesaria pero no suficiente.

La votación que se abre hoy sobre cómo sea  Vistalegre 2 también sitúa el marco de las relaciones entre compañeros tanto al diseñar cómo se relaciona el voto de la gente con los órganos de dirección (sistema electoral más o menos proporcional) como al plantear la relación entre documentos y dirección elegida. Lejos de ser cuestiones burocráticas son cuestiones políticas claves que explican cómo entendemos la pluralidad de Podemos y a partir de ahí cómo construiremos el partido que va a devolver el país a la gente.

Uno puede entender la defensa instrumental de un sistema mayoritario (explícito como en Vistalegre I o disimulado como el llamado DesBorda) si se considera que las diferencias entre compañeros son tan abismales que es imprescindible una mayoría clara porque el mestizaje es imposible. Observé Vistalegre I desde fuera de Podemos pero entonces consideraba un error el sistema elegido, que de facto excluía a Anticapitalistas por dos cosas: primero porque incluso desde la discrepancia (no sideral, sino la sutil discrepancia que puede haber entre compañeros que comparten lo sustancial) es evidente que Anticapitalistas es una parte esencial del proyecto de Podemos y no sólo no debe ser excluida sino que su peso en Podemos debe ser su peso en la dirección de Podemos porque eso hace mejor y más fuerte a Podemos; en segundo lugar porque arrinconar a una parte (Anticapitalistas en ese caso) lo que consigue no es diluir esa parte sino consolidarla como una suerte de oposición interna cohesionada: precisamente lo que todo el mundo dice querer evitar en el Podemos que salga de Vistalegre 2.

Por eso creo que es fundamental que se apueste por un sistema que dé a cada posición política el peso orgánico que tenga entre los inscritos. Por eso me parece un error el sesgo mayoritario de la propuesta presentada por Pablo Echenique,  me parece una pena que no haya sido posible el acuerdo entre las propuestas de Recuperar la ilusión  y Podemos en movimiento y espero que ello no lleve a una división de voto que evite que un sistema proporcional aunque éste fuera una preferencia mayoritaria.

También creo que define bastante cómo consideramos la pluralidad interna en Podemos la forma de votar documentos y dirección. El argumento dado para vincular documentos a una candidatura de personas apela a la necesidad de que una dirección tenga que estar cómodacon la  política aprobada. Esto es lo que sucede en las elecciones generales, en las que votas a una gente que llega con el programa electoral debajo del brazo.  Obviamente no tendría sentido que Pablo Iglesias fuera presidente con el programa de Rajoy porque defienden proyectos políticos contrapuestos, uno para devolver el país a nuestro pueblo y otro para robárselo y ponerlo al servicio de las élites. Pero esas no son las diferencias que hay en Podemos. Si consideramos, de nuevo, la pluralidad de forma fraterna y entre compañeros convendremos que es imposible que un proyecto político mayoritario entre nuestra gente sea incompatible con ninguno de nuestros futuros dirigentes. Además, de nuevo, si aspiramos a una dirección plural en la que estén representadas las distintas posiciones que hay en Podemos necesariamente en esa dirección habrá gente con distintas posiciones: o seguimos instalados en el todo o nada, conmigo o contra mí y en la lógica representativa o asumimos con compañerismo el ‘mandar obedeciendo’, esto es, que no necesariamente se gobierne desde la pura voluntad del dirigente sino que éste se somete a la voluntad colectiva, que, además, no resultará antagónica entre compañeros y compañeras.

Por estas razones, entre otras, la votación que se abre hoy es importantísima,  pues marca la lógica de la diversidad con la que se gobernará Podemos y con la que se dirigirá Podemos al país.

Por estas y otras razones votaré la propuesta de Recuperar la ilusión en http:/participa.podemos.info

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Pregunta en la Asamblea de Madrid sobre el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica

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El viernes en La Marimorena (13tv) [VÍDEOS]

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Minutos de silencio (artículo en CuartoPoder.es)

Murió Rita Barberá. Era un ser humano cuya muerte han debido de sentir sus seres queridos (familiares, amigos, compañeros…) incluso gente que sin conocerla directamente le tuviera aprecio personal. Humanamente es una mala noticia como lo es cualquier muerte. Políticamente también es una mala noticia: Rita Barberá no ha sido juzgada y por tanto su participación en las tramas del PPCV se salda con la impunidad; además es una mujer que necesariamente sabía mucho sobre esas tramas y se muere con un montón de secretos que habrían sido valiosísimos para la justicia. Es una pésima noticia se aborde desde la perspectiva que se aborde y eso no merece ninguna discusión.

Sigue leyendo en Cuarto Poder.

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Imagina que Manuela Carmena…

Imagina las portadas que verías en el kiosko si Manuela Carmena hubiera perdido la mayoría de gobierno y no pudiese aprobar una sola medida que dependiera del pleno: incluidos los presupuestos municipales. Imagina que no fuera porqueel PSOE hubiera visto la luz y se entregara en manos del PP sino porque la número 4 del grupo municipal de Ahora Madrid está de baja médica como consecuencia, denuncia, del acoso laboral al que la somete el número 2 del grupo municipal de Ahora Madrid.

Imagina cómo bramaría la tertuliada si Manuela Carmena, lejos de alarmarse por esa denuncia y al menos investigarla, hubiese impuesto un “¡Prietas las filas!” en solidaridad… con el concejal acusado de acoso laboral. Imagínate las comparaciones (¡Bulgaria, Corea del Norte!) si todos los concejales del grupo de Manuela Carmena hubieran tenido que firmar (el mismo día que se publica en prensa que la concejala está de baja médica por ese supuesto acoso, como si fuera fácil encontrar a todos los concejales de ese grupo trabajando si no hay pleno) una carta de apoyo, sin más investigación ni preguntas ni nada, al concejal al que una compañera suya que está de baja acusa de acoso laboral.

Imagínate las explicaciones de todo tipo que habrían tenido que dar Manuela Carmena, su número 2 y toda cara visible de Podemos y del resto de ayuntamientos del cambio si las únicas reacciones del partido en el que sucede esto fueran pedir un informe al Ayuntamiento para ver cómo apartan a la concejala que denuncia haber sufrido acoso y que está de baja médica, quitarle sus cargos en el grupo (que es todo lo que le pueden quitar) y presentar una denuncia contra ella en la que el número 2 de Carmena le pide 100.000 euros.

Imagina lo prudente que sería la oposición del PP (y de Ciudadanos, que en uso de informes de Marcelo no suele quedarse atrás), que entendería lo delicado del asunto; aunque sea evidente que alguien muy importante del grupo de gobierno ha cometido un grave delito (o efectivamente la denunciante se sintió acosada por su compañero o está ella haciendo una denuncia falsa) y que ello conduce a la ingobernabilidad del ayuntamiento, es precisamente la gravedad del asunto la que aconseja prudencia. Porque ni PP ni Ciudadanos se pasan los debates usando basura inventada en sus cloacas contra Ahora Madrid y Podemos y tampoco lo harían ahora cuando no se trata de un invento publicado por el charlatán obsesivo (y estupendamente recompensado) de siempre sino que son denuncias que los propios cargos del equipo de gobierno se lanzan entre sí.

Ahora deja de imaginar.

Todo esto es exactamente lo que ha sucedido en el grupo parlamentario de Cifuentes. Su número 4 ha denunciado al portavoz del grupo por  “agresiones verbales, delitos contra la integridad moral, delitos de lesiones psíquicas, coacciones, amenazas e imposición de condiciones de trabajo que afectan al trabajador”. Lleva desde octubre de baja médica, lo cual hace impensable para los juristas que la denuncia no sea admitida a trámite por el TSJM con la consiguiente imputación del portavoz parlamentario de Cifuentes. No se conoce que haya habido investigación alguna, sólo un cierre de filas como el imaginado unos párrafos más arriba. Y, mientras en los plenos de la Asamblea de Madrid Cifuentes suelta todas las semanas la misma retahíla de sandeces inventadas contra Podemos (¡Venezuela, la ETA, ustedes gobiernan en Bangaldesh y miren lo pobres que son!) y argumentos sonrojantes contra el PSOE (¡Madrid paga los colegios andaluces!) los partidos de la oposición hemos tenido una exquisita prudencia ante una acusación tan grave que no se ha inventado un ministro de Podemos sino que ha presentado en los tribunales una importante diputada de Cifuentes.

No prejuzgo nada. Espero que los tribunales por fin estudien qué ha pasado aunque políticamente sí es un asunto grave la incapacidad del gobierno de Cifuentes para aprobar una sola ley, incluidos los presupuestos, mientras no se resuelva el asunto que han despachado con tanta sencillez. Lo que sí tengo claro es que las varas de medir están trucadas, que mientras algunos nos enfrentamos a la maquinaria estrambótica de un partido-trama y un pesebre mediático especializados en la fabricación de basura, no tienen enfrente una oposición simétrica pese a que la corrupción estructural y las decenas de casos vergonzosos (de corrupción o de otro tipo) facilitarían muchísimo atacar con infinita más dureza pero con justicia al Partido Popular. Y, por cierto, me alegro de no ser como ellos, de tratar estos asuntos con la delicadeza que merecen sin hacer acusaciones graves sin saber a ciencia cierta que éstas son justas. No somos como ellos no sólo porque no robamos sino porque nos tomamos en serio lo que denunciamos sobre ellos, porque cuando lo hacemos es porque está clarísimo lo que sucede.

Pregúntate cómo se trataría el caso si sucediera en el Ayuntamiento de Madrid o de Barcelona. Y ahora pregunta en tu trabajo, a tu familia, a tus amigos… si se han enterado de que eso es lo que ocurre en el grupo parlamentario de Cristina Cifuentes, presidenta del PP de Madrid y de la Comunidad de Madrid.

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Interpretar a Trump, pro domo sua

Me extraña leer esta mañana algunas “lecciones” de la elección de Trump que tienen poco que ver con lo que ha sucedido y con los debates que hay.

Leo, por ejemplo, que la elección de Trump demuestra que hay que apostar por el radicalismo frente a la transversalidad, asociada con centrismo o moderación. Eso no tiene nada que ver con lo que ha sucedido y es como decir que no hay que ser aficionado al fútbol sino vegetariano ¿qué tendrá que ver la apuesta pola transversalidad con aceptar el eje izquierda-derecha y buscar el centro del mismo?

Hillary Clinton no era la “moderada” sino la candidata del establishment. Trump ha ganado porque ha movilizado un electorado transversal anti establishment: por eso ha generado una mayoría insólita, por eso la alternativa buena era Sanders. Trump ha logrado una transversalidad tóxica y nociva: pero transversalidad. Y obviamente no ha sido “centrista” ni “moderado” sino más bien fanático.

Ha conseguido desplazar el eje izquierda-derecha al eje arriba-abajo (y situarse paradójicamente como referente de los de abajo gracias a que la alternativa era una señora como Hillary Clinton: El Establishment personificado). Y lo ha generado de forma patológica, ahí está el problema.

Nuestro país nunca agradecerá lo suficiente al 15M como a Podemos la canalización del sufrimiento hacia posiciones democráticas y emancipadoras. Eso no ha sido moderando nada aunque desde el principio ambos sufrieron una acusación tan miope. Lo han hecho ambos desde una radicalidad tal que impugna los códigos preexistentes buscando esa transversalidad en búsqueda de libertad, igualdad y fraternidad. 

Qué tenga eso que ver con moderación y centrismo es algo que se me escapa. No pasa de ser una consigna para caricaturizar los debates que la España del cambio lleva teniendo al menos desde el 15 de mayo de 2011.

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Podemos, 10 de noviembre

Una de las ideas más repetidas en los debates de Podemos en la Comunidad de Madrid que se ha convertido en mantra es la de que una riqueza de esta organización política es la pluralidad de puntos de vista, que permite debates fraternales y fructíferos. Incluso si alguien pensase lo contrario, sería difícil que sostuviese públicamente algo del tipo “es una desgracia que se nos hayan colado estos impresentables, así que como ganemos se van a enterar”.

Más allá de deseos o pensamientos privados, la diversidad y la pluralidad en Podemos Comunidad de Madrid es un hecho incontestable y va a seguir siéndolo el día después de la Asamblea Ciudadana de Madrid, el próximo 10 de noviembre. Uno puede estar convencido de la necesidad de integrar la diversidad política por pura ética personal o por algún otro motivo privado, pero incluso, aunque no fuera su deseo, cuando el pluralismo es la norma, la cooperación entre diversos compañeros pasa a ser una necesidad, si no se quiere jugar con la supervivencia misma de la organización.

¿El pluralismo es siempre positivo en una organización política? Pues depende. Es positivo, si hay una serie de objetivos y una lógica política compartidos. No sería positivo, por ejemplo, que formaran parte de su pluralidad cómplices del Partido Popular o consejeros delegados del IBEX 35. Ahora bien, si la pluralidad de Podemos la componen diversos puntos de vista que comparten aliados – las clases subalternas o la mayoría social del país -, adversarios – las élites políticas y económicas – y objetivos estratégicos – un proceso de cambio político que profundice la democracia, extendiendo derechos -, esa pluralidad enriquece. Lo parece pero no es una obviedad. Uno de los logros del Partido Popular en la Comunidad de Madrid fue cambiar a sus adversarios, generando complicidades con su proyecto de destrucción de Madrid. Casos como el de Cajamadrid-Bankia, Púnica o el Tamayazo son una evidencia de cómo el PP consiguió generar una pluralidad en su presunta oposición letal para ésta.

En Podemos esto no ocurre. Entre otras cosas, una formación joven, con una composición sociológica rica y alejada de las élites y sin financiación de la banca tiene ciertas vacunas contra ese peligro. Esa fortaleza se ha visto respondida con una fabricación reiterada de casos – que permiten elevar anécdotas concretas a veces falsas y otras simplemente de menor relevancia mediática de la que se les concede – para tratar de instalar que “todos son iguales”, todos iguales a quienes han saqueado el país para colocarlo en manos de unas élites políticas y económicas más cercanas a la mafia que a la democracia.

Por eso, las insinuaciones, según las cuales hay “un” Podemos que preocupa a los poderosos, a Cebrián, a Cifuentes, al IBEX o al malo de Batman, son tan peligrosas. Es decir, según el principio de tercio excluso, Cebrián y Cifuentes apostarían por el “otro” Podemos.

Ya sea una desafortunada campaña bienintencionada o un uso torticero de un “caso” asimismo desafortunado, ello introduce un imaginario cuya instalación en Podemos sería demoledora. No solo es un insulto grosero a algunos compañeros, sino un ataque a todo Podemos. Según este razonamiento y siguiendo con lo anterior, la pluralidad es un lastre porque encierra a quienes Cifuentes y Cebrián apoyarían. Y esto tiene consecuencias para el día después del proceso.

Una de las razones para ponernos de acuerdo gente tan diversa como la que estamos en Adelante Podemos con la gente (la candidatura que encabeza Rita Maestre) fue la necesidad de acabar con un tipo de enfrentamiento interno pasado para construir con esa pluralidad que existe en Podemos Comunidad de Madrid. Ya digo que da igual que uno entienda que hay que trabajar con esa pluralidad por convicción ética o por pura operatividad. Creemos que hay que construir una organización que cuente su pluralidad y esa era la lógica por la que defendimos un sistema proporcional (votado por la inmensa mayoría de los inscritos) cuya no aplicación no impedirá construir equipos plurales si somos mayoría en el Consejo Ciudadano que se está votando estos días.

Pero si pensáramos que hay una parte de Podemos que interesa a Cifuentes y a Cebrián (esto es: al PP de la Púnica y a los empresarios que más han contribuido por arruinar el país y deteriorar la democracia en beneficio de una ínfima minoría en estos últimos años) en absoluto apostaríamos por compartir con ellos el timón de Podemos: queremos un Podemos plural porque estamos convencidos de que las diversas posiciones debaten legítimamente desde lo mismo: desde la voluntad de liberar el país, a nuestro pueblo, del secuestro al que lo somete una minoría.

Las insinuaciones según las cuales una parte de Podemos Comunidad de Madrid (por cierto, la parte cuyas tesis políticas y organizativas fueron mayoritarias entre los inscritos de Podemos, lo cual hace aún más delicadas esas insinuaciones) vendría bien a los intereses de los enemigos de Podemos no sólo son un insulto a quienes no somos ni un ápice más cercanos a Cifuentes, a Cebrián, al PSOE… que los miembros de otras candidaturas sino que revela una predisposición a, en caso de obtener la secretaría general y la mayoría del consejo, considerar a las otras partes como agentes de los enemigos de Podemos: lo coherente, en caso de creerse lo que se está diciendo, sería intentar arrinconar a esos elementos funcionales a los enemigos de Podemos y construir un Podemos Comunidad de Madrid hostil a todo el que no estuviera alineado incondicionalmente en unas posiciones monolíticas.

Afortunadamente es falso que en Podemos haya nadie funcional a la oligarquía económica, política y mediática de este país. Es una evidencia. Lo que sí es cierto es que hay quien juega a insinuar que no es así. Creo que no va a colar, que nadie nos ubica en esas complicidades. Pero el juego es peligroso no sólo por intentar que la elección de la gente se base en una mentira sino porque arroja una imagen de Podemos que, en caso de instalarse, sería letal para Podemos.

Sigamos siendo diversos, plurales, con diferencias incluso importantes. Pero tengamos claro que estamos en lo mismo, que somos compañeros. Y no juguemos con fuego.

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